miércoles, 10 de junio de 2009

Alive and Kicking: Razón 53

¿Porqué esto ahora?...Es bien simple, querid@ Watson: porque hoy me he despertado especialmente pedante...

domingo, 7 de junio de 2009

Alive and Kicking: Razón 52

Mi amiga Belén me acaba de enviar el link de esta "peaso" versión del Tainted Love de Soft Cell... ¡los pelos como escarpias!, sin palabras me quedo... Imelda: ¡casese conmigo, buena mujer!, nos llevamos al Darrel que no veas lo bien que te acompaña, querida. Tendremos muchos hijitos rockabillys e iremos por la vida a ritmo de swing...

sábado, 6 de junio de 2009

Alive and Kicking: Razón 51

Ya se darán cuenta a medida que vayamos intimando, pero les adelanto que tengo serios problemas con el compromiso: ya se me pasó el "momento electro-casposo"... No me miren con esos ciberojos acusadores: cuando escuchen a mis niñas, con su rollo ragtime y sus juegos vocales me van a dar la razón... Conocí a las Ditty Bops gracias a Anatomía de Grey (si, lo se: vergonzoso... pero así soy yo, ¡qué le voy a hacer!) y LAS AMO. Mucho. Mucho. Mucho. Me caen bien, básicamente. Me gusta su concepto retro-cabaretero-teatral. Es cierto (mi religión me prohíbe mentir) que, de hecho, me engancha más el concepto que la ejecución, pero esta canción es una joya, una gema de perfección...



Alive and Kicking: Razón 50

Ya se darán cuenta a medida que vayamos intimando, pero les adelanto que cuando me da por algo, me dura un rato largo. A pesar del lapsus "rockabilly" de mi amada Imelda, sigo en "modo electro-casposete". Y es que, querid@s: hay un tiempo para el intelecto, un tiempo para la sensibilidad y un tiempo para dar de comer al caballo (... y si no, que se lo pregunten a Lego juajuajua)

viernes, 5 de junio de 2009

Alive and Kicking: Razón 49

Amor a primera vista... bueno, puntualicemos: a primer oido. Eso es para mi Imelda, su tupé, su naturalidad y su poderío.

En estos momentos de introspección y autoafirmación (si: así esta el personal) empiezo a aceptar que NUNCA voy a tener ese color de voz: una nació soprano sopranísima y eso, amigos míos, no hay quien lo quite... bueno: si hay algo, pero pincharme testosterona no está en mis planes inmediatos. La cruz de este pensamiento es que SIEMPRE tendré mi color de voz, que no es poco. Y SIEMPRE podré enamorarme a primer oido de otras tesituras aterciopeladas que me susurran cositas bonitas bien cerquita. No está mal ¿no?

miércoles, 3 de junio de 2009

Alive and Kicking: Razón 48

Estoy depre y el "dotór" me ha recetado una de estas tres veces al día... ¡si es que no hay como una píldora de electro-prozác-casposete para subir el ánimo!


Ultima hora: NO estaba al borde del suicidio. Es que el duende de intesné me la jugó con la razón 48 y se NEGABA a cargarla. Como una está entregada a la causa y es una "pofesioná" como la copa de un pino, ahí andaba yo erre que erre, intenta que intenta... Para conseguir que la j... razón apareciera 7 veces seguidas cuando al SEÑORITO de las narices le dió por admitirlas todas de golpe... pero ya hemos tenido unas palabras el enano verde y yo y por fin la cosa se queda como dios manda, UNA razón 48 y no trescientos clones agresivos de pura reiteración, medio tontos, los pobres, porque ya sabemos lo que les pasa a los genes cuando no se "refrescan" con nuevo material...

sábado, 30 de mayo de 2009

Alive and Kicking: Razón 47

¿Saben que cuando era niña, con 5 o 6 años, no respondía a mi nombre? Por aquel entonces mi precoz cerebrito había intuido que los chicos manejaban el cotarro y decidí (sin decidirlo) travestirme y transmutar las aburridas barbies por (¿en?) aguerridos click de famobil. Me rebautizé con un nombre de chico que no recuerdo (Pedro o algo pacíficamente impersonal) y me dedicaba a robarle a mi hermano sus calzoncillos (que si una se pone con algo, ha de hacerlo a conciencia y hasta el final). Por aquel entonces estaba perdidamente enamorada de: 1. Mi madre (complejo de Edipo invertido que se llama). 2. La Señorita Paca, mi profesora de parbulario (mi enamoramiento era tan evidente que mi padre se burlaba canturreando en el coche: "la señorita Paccccca, que vive en Taccccco" con un acento que, no me pregunten por qué, me sacaba de mis casillas).

Eran años en los que entendia y admiraba lo masculino. Me identificaba con su fuerza, con su independencia, con su iniciativa. No me adaptaba a la dulce pasividad de la espera femenina, a los juegos "In door", al "si mama". Prefería amoratarme a base de bien, llegar más lejos que nadie, ser la más rápida, la más intrépida... De este modo, logré un destacado currículum de lesiones: me fracturé en varias ocasiones los dos brazos (por turnos, que no era cuestión el paralizarme de cintura para arriba), me atropelló un coche (ahí cayó la pierna derecha, que envidiaba el privilegio de su propia escayola), me partí la paleta izquierda tratando de ganar una apuesta y perdí en dos ocasiones el conocimiento, tras golpearme la cabeza contra el suelo. Era Jo de Mujercitas, Jorge de El Club de Los Cinco... Tuve, en ese aspecto, una infancia muy feliz, pero llegué a la adolescencia sin saber maquillarme el ojo o peinarme como dios manda o, lo que es peor, ser LA NOVIA. Sabía ser LA AMIGA, pero ni pajolera idea de cómo seducir al personal del sexo opuesto.

A medida que fuí creciendo y viviendo mi tormentosa adolescencia de inadaptada social, me fuí enamorando cada vez más de lo femenino. De su belleza. Del poder catártico de la palabra (imperio por excelencia de lo "yin"). Pude hablar hasta el exorcismo de todos los fantasmas que aporreaban mi sesera. A medida que me hacía adulta, ironías de la vida, me empezó a aburrir lo masculino, tan blanco o negro, tan "simple" (como dicen ellos), tan previsible. No ayudaron mis referentes familiares, con mujeres amazonas (¡hola hermana!) Vs. hombres escapistas (el Gran Houdini es un mero aficionado en comparación con el Clan A.). Tampoco lo hicieron mis traumáticas primeras experiencias sexuales.

Hoy me encuentro en proceso de reenamoramiento global. Es un proceso elegido y buscado: no quiero caer en la misma estrechez de miras que critico en otras personas. ¿Qué diferencia hay entre decir "todas las mujeres son..." o "todos los hombres son..."?. Estoy buscando, de manera consciente, mi primigenio amor por lo masculino. Y lo encuentro en personas como mi cuñado (¡hola pulgón!), en la universalidad de la necesidad de amar y ser amados (en el fondo todo se reduce a esto) y en canciones como esta...

En este viaje, aprendo a mirar con otros ojos al Clan A., a mister pederasta y a todos los que "me fallaron": ahora sólo veo su necesidad imperiosa (y torpe) de ser amados. Tan torpe como la mía. Tan imperiosa como la mía. Y me libero un poco (sólo un poco) de la sensación de división...